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Melanie Anabella

miércoles, 23 de marzo de 2016

Las mujeres que SE aman demasiado

"... Las mujeres que aman demasiado pueden recuperarse cuando descubren la capacidad de amarse a sí mismas..."

Entre tantas cosas que llevé en mi cartera tenía guardado un libro para el viaje, recomendado por mi hermana, "llevalo, leélo, solo sabes salir con imbéciles".
Era una buena idea leer Las mujeres que aman demasiado... me imaginé tomando cada consejo, haciendo propia cada historia que encontraba, si hasta una de mis amigas lo leyó en su momento, debe ser bueno.
Lo llevé pero la verdad es que solo llegué a la página 15, lo olvidé totalmente, estaba en otra; salió de mi cartera cuando tuve que limpiarla y no lo volví a abrir.
Cada lección que fui teniendo a medida que pasaban los días, me enseñó mucho más de lo que este libro hubiera podido, sin desmerecerlo, amo mucho la lectura pero la experiencia personal marca a fuego enseñanzas en la mente y el corazón mucho más que las palabras de cualquier escritor.
Cuantas veces habré tomado un libro con la esperanza de sentir esas ganas de transportarme a otro lugar desde mi imaginación y solo conseguí trabarme en las primeras líneas.
Ahora podría hasta escribir mi propio libro para llevar el mensaje en el que tanto trabajé todos estos años.
El amor propio como base, entender lo especial que soy en un mundo lleno de maldad, visualizar por qué yo misma me ataba a personas que no tenían nada que ver conmigo, como si quisiera lastimarme, como si en realidad no supiera lo que valgo, terminar con eso, ser libre.
Las mujeres que aman demasiado están dispuestas a ser pisoteadas por hombres que no tienen la intensión de cuidarlas y respetarlas como merecen, mujeres que perdieron su amor propio hace tanto tiempo que se ven resignadas a una vida de amor a medias con una persona que no puede dar lo que no lleva dentro, mujeres que creen estar destinadas a una vida miserable solo porque su infancia no fue la más feliz y hasta hay mujeres creyendo que unas cuantas operaciones van a llevarlas a la felicidad que jamás conocieron, cambian todo su exterior, cuando en realidad todo nace de adentro.
Y yo no encajo ahí, yo nunca encajo.
Es un proceso que parece nunca terminar y eso es lo fascinante, vas conociendo tus peores defectos y tus mayores virtudes, elegís amarlas porque todas te forman, incluso tu pasado con cada error te lleva a verte en el espejo; puede que lo que veas no te guste al principio, puede que tus actitudes muchas veces no sean las mejores pero siempre se puede mejorar; Esa es la idea, para vivir bien con uno mismo hay que aceptarse sin estancarse, ser mejor todos los días por quienes amo pero sobre todo por MI.
Cuidar mis sentimientos sin esconderlos, entregar el corazón solo si estoy segura y que sea a un hombre que me merezca, que me vea como lo que soy, que me lleve de la mano orgulloso, que me de un amor sano como siempre soñé, que me sienta incluso cuando no estoy y que eso lo haga feliz.
Si vine a este mundo con un propósito inmenso, como no voy a amarme?
Si hago felices a mis amigos y a mi familia, como no voy a amarme?
Si merezco el amor que sueño, como no voy a amarme?
Si fui capaz de tantas cosas, si me levanté tantas veces, si me río de mis errores y vuelvo a empezar, como no voy a amarme?
Si los ojos de quien yo quiero se iluminan cuando me ven, como no voy a amarme?
Yo escribo mi propia historia, la mujer que SE AMA demasiado sería el título.
Amarse lejos está de la vanidad, del ego, está tan lejos de pensar solo en uno.
Es la única forma de saber que si hoy algo sale mal, mañana puede ser mejor; todo siempre es para mejor, para crecer, ganar experiencia; para saber elegir porque todo lo tenemos al alcance pero no todo nos conviene, no todo nos sirve, no todo nos ayuda.
No se necesita aislarse de la sociedad para estar lejos de la maldad y no contagiarse, se necesita amor propio, se necesita AMOR por sobre todas las cosas, rodearse de personas en una misma frecuencia, eso es lo que nos puede salvar, lo que Dios espera para cada uno de nosotros.
No es un cuento de hadas, no se trata de religión o alguna secta, solo amor, mi base, mis valores.
Yo elegí hacer lo que amo, vivir un día a la vez, escuchar música que me haga feliz, sonreir a quien me sonríe, amar los días de lluvia y los días soleados. Ser feliz aunque me cueste, contagiar esa energía, traerla a mi casa, llevarla conmigo en la cartera como mi libro favorito, junto con las llaves y el documento que siempre me olvido, energía buena para regalar.
Elijo reir con mis amigas, contarles las cosas lindas que siento y las tristes tambien para que juntas le encontremos una solución, elijo compartir mañanas con mi familia y no vivir más de la noche simplemente porque ya no pertenezco ahí, no es fácil ser luz en la oscuridad, no es para cualquiera.
 Elijo enamorarme solo de quien me respete y me anime a ser todo lo que nunca me animé antes, compartir con él todo el amor que guardo, ser mejor para los dos todos los días, valorarlo después de tanto sufrimiento.
Elijo amar.
Elijo ser paciente, esperar con una sonrisa por más difícil que se vuelva a veces y cuando ya no pueda más apoyarme en quienes me aman tanto, ser agradecida por sobre todas las cosas,
agradecer la belleza que Dios me dió, la inteligencia, la alegría que siempre tengo, sentirme hermosa todos los días, completa como soy, completísima, despeinada, en pijama o de zapatos altos y vestido.
La vida me dió todo lo que necesito para ser feliz y yo decidí amarme.

1 comentario:

Maria Fernanda dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.