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Melanie Anabella

miércoles, 2 de marzo de 2016

2 meses

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Tengo un rato para escribir, me hacía falta.

Estoy escuchando a una mujer hablar por telefono, diciendole a su mamá que no sabe si va a volver, tiene trabajo, se enamoró...
No llevo tanto tiempo acá como para decir que tomo esa decisión y me parece que no sería el momento, escuché decir eso muchas veces a diferentes personas desde que llegué hace dos meses.
Por lo pronto sé que amo estar acá, soy consciente de que no voy a poder vivir mucho tiempo más con lo justo y que mi familia me necesita, no soy tan kamikaze como para meterme en una favela con un par de reales, no es fácil vivir ni siquiera como vivo.
Afuera llueve sin parar pero eso no me detuvo y vine hasta acá, con tanto que decir que no sé por donde empezar.
Ya conocí tantas historias, me metí tanto con cada persona que crucé en este camino, me conecté tanto con este lugar que me va a ser difícil soltarlo. Tuve miles de oportunidades para dejar todo esto y volver pero sabía que no se trataba de venir a hacer temporada, no esta vez, capaz la próxima pero esta no. Esa fue la excusa, lo que me trajo hasta acá para hacerme crecer, porque siento que la única manera de crecer para mí fue salir de mi zona de confort, para conocerme a mí misma sobre todo y tambien para tomar todo lo que la vida en la naturaleza, en la simpleza tiene para darme.

Tenía que estar ahí, acá, no había otra opción.
Así junté fuerzas y ganas de seguir porque no había terminado mi viaje, quería cargarme de la energía que te da este pais hermoso, seguir teniendo las miles de anécdotas que guardo en el corazón para siempre, abrirle las puertas de mi vida a gente que sin conocerme me ayudó con total desinterés;
Tengo que admitir que cuando bajé del micro en Canasvieiras me sentí perdida de nuevo y en caso de que quiera seguir voy a volver a vivir ese miedo, esa ansiedad, llevo algunas semanas en este lugar y con todo lo que me enseñó me va a costar dejarlo atrás.
 Creía que no me inspiraba en absoluto y hoy tengo el corazón lleno de momentos únicos, miro atrás y sé que no me equivoqué en elegir este lugar porque acá creció mucho más lo que Ferrugem me dejó grabado y estoy segura que en mi tercer parada el crecimiento va a ser mayor.
Hasta me da miedo.
Lo enriquecedor que es salir del papel de turista, de una persona que ve el paisaje como algo que no es suyo, otro país, otra cultura y entender que es de todos, que todos tenemos que cuidar, aprender, vivir y sentirlo.
La conexión que se puede llegar a tener con la gente que piensa de esa misma manera es algo único y hermoso, la paz de hacer las cosas bien donde sea que estoy, haber agradecido eso a mis papás por teléfono porque si yo estoy acá y las cosas me salen bien es porque no olvidé lo que me enseñaron y así cada día pongo en práctica mis valores y principios, distingo entre bien y mal, sé que todo vuelve porque lo ví con mis propios ojos. Nadie me lo contó.
Esas frases que parecen tan frías, sacadas de un libro viejo, cuando te dicen que la vida es un boomerang, hay que creerlo. Lo es.
Acá soy yo y espero no olvidar nunca lo que aprendí moviendome sola, haciendome valer cuando fue necesario, las veces que dije NO, las veces que me alejé, las veces que lloré, las veces que me sentí sola, varada en la nada y de golpe apareció siempre alguien que me daba su mano, jamás olvidaría las lecciones que tuve en dos meses;
Sufrí y vi situaciones malas pero tambien conocí sentimientos que en una vida acelerada y vacía parecen no existir, estan adentro mío ahora.
Sonreir, agradecer, dar un abrazo, escuchar a un amigo, bailar bajo la lluvia, mirar a los ojos a alguien y sentir tantas cosas, parece tan trillado todo y es tan real cuando lo vivís.
Sentís que aunque no tengas los mejores zapatos porque se te rompió el único par que trajiste, podes ser feliz con un par de ojotas, tomando algo sentada en la arena, eso pasa cuando te conectas, cuando te encontrás.
Jamás me iba a imaginar que hablar con mi papá me iba a traer tanta paz, después de dos meses de no hablarnos, de una vida de estar tan cerca, viviendo bajo un mismo techo pero... lejos, tan lejos de un abrazo y de un beso entre nosotros. Poder escucharlo decir que hablar conmigo un rato hizo de su día normal, el mejor día de este año y que no puede esperar para hacerme un asado en casa...
Siento a mi familia en cada lugar que piso, a mis hermanas, las voces. Como si la sangre me dijera... ellos están apoyandote ahora, seguí tu camino en paz hasta que desees volver.
No voy a terminar acá, estoy segura que me quedan muchos años, muchos lugares que visitar, mucha gente por conocer. Argentina te da las alas, Brasil te enseña a volar y si te gusta... no hay otra que seguir.
Y yo que nunca me quedé quieta sé que no va a pasar mucho tiempo hasta que de nuevo sienta que tengo que salir de mi cuarto cuando esté allá.
 “Viajar es un bichito que te pica y te deja la marca para siempre” me dijeron en Ferrugem cuando entendí por qué no estaba en Argentina haciendo presencia toda la noche para dormir todo el día y no disfrutar nada, ni en Carlos Paz haciendo temporada... en un hotel o por qué no estaba en Ideas del Sur sonriendo a una cámara, rodeada de gente que me trataba como una cosa. sintiendome inútil.
Dos meses pasaron de este año que no deja de sorprenderme y mi meta es simplemente vivir un día a la vez, es difícil, uno siempre se adelanta a todo, está en el ser humano, tener mil motivos para ser feliz HOY y estar pensando que en una semana algo va a pasar, algo tengo que hacer... 
Cuando eso me pase voy a mirar mi brazo izquierdo, con todos esos colores resaltando la frase que inspira esta aventura, respirar profundo y pensar que acá vivo un día a la vez, sin adelantarme a lo que viene o quedarme en el pasado.
Soy lo más feliz que puedo ser porque me siento libre, porque me expreso y no escondo nada, digo lo que pienso, lo que siento, no lo guardo más por miedo al ridículo o al qué dirán. 
Amigos, sueños, cambios, disfrutar hasta de ver la lluvia caer.
Espero que en el tiempo que me queda acá sepa como desenvolverme, de hecho 60 días no están nada mal...

Ya lo que me hizo mal me dejó un aprendizaje y lo guardé en algun lugar donde no pueda sacarlo a la luz ni yo misma, lo que me hizo feliz queda en stand by para el futuro. Hoy sé que me amo, que amo la persona que soy, que estoy entera y que Dios me cuidó en cada paso que dí, mirandome de cerca para que nadie me haga mal o solo un poco, para que no sea tan confiada, para que abra los ojos, para que entienda tantas cosas.
Que nada es casualidad, absolutamente nada, ni el día nublado, ni compartir un amanecer entre risas, ni la gente que comparte momentos conmigo, ni quien me da su mano y me mira a los ojos. NADA.
Todo tiene su propósito y lo que podemos hacer mientras estemos acá es ser lo mejor que podemos ser, para vivir momentos como los que tuve, no hay un secreto mágico, lo único que hice para estar acá BIEN, fue ser yo misma, no hay un Dios aparte como tanto dije, como dicen mis amigas. Es uno solo.

Estoy donde estoy porque no se terminó, yo no sabía que iba a llevarme cosas tan importantes de acá, no solo un bronceado envidiable o una foto en el mar.

Estamos completos cuando somos felices y podemos serlo sin alguien al lado, sería hermoso compartirlo, sería mágico. Acá lo entendí, pensando en cada vez que me fue mal en alguna de mis historias, repasando mis errores me dí cuenta que soy una mujer feliz consigo misma y que no puedo estar con alguien que no se vea de la misma forma, que no crea que todo es un milagro, que no sienta este pais como yo lo siento ahora, que no tenga un corazón humilde.

Espero que la gente que conozca sepa conectarse conmigo, esté dispuesta a crear amistades nuevas, crear momentos únicos. Es lo que quiero. Una vida que me sorprenda todos los días, odio la monotonía, odio que todo se vea siempre desde una misma perspectiva, que no cambie, no mute, no se transforme ni crezca.
Hay que cambiar, ser diferente. Resaltar desde lo que uno es, su esencia. Está genial tener una linda cara y un buen cuerpo pero no es suficiente si lo que se lleva dentro no edifica a nadie, ni a uno mismo;
La luz de una persona pesa mucho más que todo lo que se ve. Está en los ojos, en la sonrisa, en el calor de un abrazo sincero.
Y todo eso lo viví acá como nunca antes en ningun otro lugar.
Todavía queda más y ya estoy lista.

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4 comentarios:

JUAMPY dijo...

Puff hermosas palabras, de fe de fuerza y de ganas de vivir realmente, y pase lo que pase no dejes de sonreír. Tu sonrisa hace felices a las personas al mismo tiempo que a vos. Desordenada e imperfecta no dejes de soñar por toso eso lindo que va a venir, no dejes de confiar, no pares de brillar, hoy el mundo necesita mujeres luchadoras y creadoras de utopías, se han perdido tantos valores en los últimos tiempos, que hoy por hoy alguien así vale mucho, que sigan los éxitos yo volviendo de alla ahora, pero feliz de cada vez que voy... abrazo

Unknown dijo...

Increíbles palabras y hermosas ,más increíble y hermosa es que las compartas con los demás,ya que esto le puede llegar y hacer ruido o dejar pensando a muchos y dar ese paso que no se animan por miedos o porque no se animan a largarse.GraciaGracias,buena vibra...es el comienzo,tu comienzo! Saludos

Fiama Galli dijo...

Sos una genia, la verdad te admiro, me encantaría conocer mas personas como vos, y yo tambien todavía me estoy buscando y no se quien soy, me encantaría saber como, pero seguro eso lo descubrire sola, no todas las personas son como vos, sos única y la verdad admirable, no te pido que me sigas que seas mi amiga, simplemente pido que me des pautas de como saber ser yo.. Aunque eso se que yo misma lo tengo que ver. Cualquier cosa si me querés no se, hablar o decir un hola, para entablar una nueva amistad te dejo mi insta @fiamagalli

julian peña dijo...

Es así de simple... Hermosas palabras Mel.
Boa viagem! Volte sempre!
Juli